Juan María Clemente Soto, el Checho.

El Dr. Juan Clemente, se desempeñó como docente Asistente en el CURE desde el año 2011. Realizó sus estudios de grado en la Licenciatura en Ciencias Biológicas de la Facultad de Ciencias, cursó la Maestría en Ciencias Biológicas-Ecología en el PEDECIBA, y una semana antes de su partida, culminó su Doctorado en Ciencias Biológicas, también en el marco del PEDECIBA. Antes de integrar el plantel docente del CURE, fue consultor senior en el Laboratorio Tecnológico del Uruguay (LATU), donde participó en asesorías sobre temas ambientales, y antes, había formado parte de la Sección Limnología de la Facultad de Ciencias.
Fue uno de los investigadores de referencia en el país sobre taxonomía y ecología de organismos macroinvertebrados en ecosistemas de agua dulce, y en particular, se había especializado en la ecología de especies invasoras. A lo largo de su carrera contribuyó a la formación de estudiantes de grado y posgrado, tanto entrenándolos en su área de especialidad como actuando como docente en diversos cursos de grado y posgrado de la Facultad de Ciencias y del CURE. Su actividad de investigación se plasmó en decenas de publicaciones científicas y capítulos de libros, así como en innumerables informes técnicos a diversos organismos con responsabilidad en la gestión ambiental de nuestro país.
El Checho era un ser entrañable, amigo de sus amigos y compañero de sus compañeros. Por ello, probablemente su mayor legado serán los cientos de anécdotas y lindas memorias que deja en todos quienes tuvimos la fortuna de compartir espacios y tiempo con él. Era una persona de pocas palabras, de carácter humilde y perfil bajo, y a la vez, un ejemplo de perseverancia y lucha, y una persona excepcionalmente desinteresada y generosa. Siempre estaba dispuesto a colaborar y a dar su apoyo a quien lo necesitara. Desde escuchar y brindar palabras de aliento a un estudiante frustrado, hasta dejar de lado sus propias actividades para participar alegremente en toda campaña de muestreo de compañeros y colegas, por más intensa y ajena a su área que fuera. Su buen humor, su chispa y picardía lo acompañaban siempre, al igual que un cigarro, el termo y el mate.
Para Quino, en boca de Mafalda: “La vida es linda, pero lo malo es que muchos confunden lindo con fácil”. Seguramente el Checho nunca tuvo dudas al respecto. Es probable que su vida, fundamentalmente en los últimos momentos, no haya sido fácil. Pero no hay dudas de que su vida fue linda, lo que se evidenció en las decenas de mensajes de sentidas condolencias y recordando los buenos momentos que circularon en Facultad de Ciencias y en el CURE. El Checho se fue físicamente, pero deja un recuerdo imborrable atrás.


 

Fecha de publicación: 
19 de Noviembre, 2020