Este hecho es inédito para el CURE, solo se conocen otros dos objetos de origen interestelar —1I/ʻOumuamua (2017) y 2I/Borisov (2019)— y en aquellos casos no se dieron las condiciones para observarlos desde el observatorio.
El cometa 3I/ATLAS fue detectado el 1 de julio de 2025 por el programa internacional ATLAS, diseñado para identificar objetos que puedan acercarse a la Tierra. Su nombre indica que es el tercer cometa interestelar descubierto.
A diferencia de los cometas del sistema solar, estos cuerpos provienen de otros sistemas estelares y solo pueden observarse durante cortos períodos, cuando se acercan lo suficiente al Sol. El 15 de agosto, 3I/ATLAS estaba a 2,65 unidades astronómicas (ua) de la Tierra y a 3,01 ua del Sol —entre las órbitas de Marte y Júpiter—, con un brillo de 16.6 magnitudes, perceptible únicamente con telescopios medianos o grandes.
Las astrónomas Valentina Pezano y Andrea Sosa aprovecharon condiciones óptimas: cielo con poca nubosidad, ausencia de la Luna y buena altura del cometa sobre el horizonte. Utilizaron el telescopio MEADE LX200 de 30 cm y registraron imágenes con una cámara CCD sin filtro para maximizar la detección del brillo.
La confirmación se realizó comparando su desplazamiento con respecto a las estrellas de fondo, verificando que coincidía con las predicciones de la NASA/JPL. En una secuencia de tres imágenes tomadas entre las 20:21 y las 20:52 horas, el cometa muestra un movimiento claro en dirección este-oeste.
Con una órbita hiperbólica y una excentricidad de 6,14, no hay dudas de que proviene de fuera del sistema solar. Estudios recientes sugieren que podría ser más antiguo que el Sol, con un origen posible en la intensa formación estelar ocurrida en la Vía Láctea hace entre 9.000 y 13.000 millones de años.
Se estima que su diámetro máximo es de 20 kilómetros y que refleja solo un 5 % de la luz solar, lo que lo convierte en un objeto muy oscuro. A diferencia de ʻOumuamua, su brillo no varía demasiado con la rotación, lo que sugiere una forma aproximadamente esférica.
El máximo acercamiento al Sol ocurrirá el 29 de octubre de 2025, pero no será visible desde la Tierra por encontrarse en conjunción con el Sol. Durante su pasaje por el perihelio pasará muy cerca de Marte, lo que podría permitir su observación por sondas espaciales que actualmente orbitan el planeta rojo.
El cometa permanecerá observable con telescopio hasta inicios de septiembre. Volverá a ser visible desde la Tierra en horas de la noche a mediados de diciembre con una magnitud cercana a 15, y ya alejándose del Sol.
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